|
Os
voy a contar
una muy triste historia que acontece mi vida en estos
momentos. Orion, mi galgo, mi más leal compañero de alegrías,
desgracias y vivencias se encuentra en estos momentos
debatiendo entre
la
vida y la muerte.
Quiero
pensar que después de lo que ha vivido él, lo que ha
padecido, lo que ha aguantado antes de ser rescatado...No
puede dejarnos ahora, él es fuerte y no puede dejarnos…
Me
dicen que si no hay llamadas el pronóstico es favorable por
lo que rezo para que mi teléfono no suene
sin
poder evitar dar un bote cada vez que oigo la musiquilla del
teléfono y es una u otra persona, de mi entorno, preguntándome
si hay noticias.
Y
es que a Orion “le falla el corazón” me dice la
veterinaria. Tiene el corazón encharcado de agua lo que
dificulta el bombeo. Además le han encontrado un tumor en la
arteria aorta “Algo hay que hacer ya” me dice la
doctora…Demasiada información, términos médicos, vocablos
que para mi no tienen sentido, palabras que me
asustan…TUMOR! ¡Pero como va a tener un tumor si ayer en la
cocina me miraba con esos ojillos redondos, pícaros y llenos
de vida esperando a que le cayera un trocito de queso, pan o
cualquier bocado que pudiese llevarse al buche! ¡Si en ese
momento lo único que tenía era un panzón de no te menees! Y pensé... Ayy Ori! Otro empacho más… ¿Qué habrás robado
esta vez en la cocina con esa destreza que te caracteriza?...o
¿A quién engatusaste en la última reunión familiar para
que compartiera contigo cualquier alimento ansiado?
Y
lo que parecía un empacho ahora se convertía en tumor,
operación de corazón, operación de riesgo! Cálmate Irune.
Primera pregunta: “Está sufriendo?” “No”, me
tranquiliza la Doctora “Pero… (Siempre hay un pero) si no
se hace algo ya en cualquier momento puede quedarse...”
Me
duele el corazón, el alma! “opciones?” digo…Operar pero
tiene sus riesgos. Además hasta que no se haga una biopsia no
se sabrá que tiempo de vida le queda...Dependiendo del tumor
vivirá un mes, un año…No se sabe…
La
doctora una vez haberme explicado el fatídico panorama espera
respuesta y me deja amablemente en una sala con Orion y el
presupuesto clínico de nada más y nada menos 2.600 euros. Me
lo miro...como pagarlo Dios! 2.600 euros! Es un trabajo médico
complejo el que han de hacer y menos mal que pueden hacerlo,
me refiero a que al menos existe una solución médica
esperanzadora pero…yo no tengo 2.600 euros!
Me
miro a Orion que está sentado en el suelo con su gran panzón.
Su mirada fijada en mí y la mía fijada en él. No puedo
contenerme y me echo a llorar… “Cualquiera que me vea!
Estas llorando por un perro viejo!” pensé…NO, ESTOY
LLORANDO POR UN MIEMBRO MAS DE LA
FAMILIA Y TIENE QUE CURARSE, lo pediré prestado…Mis
padres siempre me han dicho que hay siempre que elegir el
camino de la vida por muy difícil que se presente ese camino.
DECIDIDO!
Da
la casualidad que había, en esos momentos, un programa de
televisión en LA SEXTA grabando casos en la clínica. Estos
se interesaron por el caso de Orion y me pidieron permiso para
grabar la operación y entrevistarme. Estoy yo para
entrevistas! Pensé angustiadísima y sumida por completo en
mi tristeza pero…Quizás era el momento para poder compartir
con el mundo lo maravilloso que había sido poder adoptar un
galgo, lo gratificante a pesar de estar hoy aquí…y así lo
hice! Desde luego el cuadro fue de lo más realista.
Imaginaos: El rimel totalmente corrido por las lágrimas, el
rostro compungido y la cabeza saturada pero dejando bien claro
que como socia de
Sos Galgos y bajo
mi experiencia adoptar un galgo había sido una de las
decisiones mejor tomadas en mi vida y que QUIEN NO TIENE UN
GALGO…SEÑORES...ÉL SE LO PIERDE! DESDE LUEGO QUE SE LO
PIERDE…
Y
sinceramente os puedo decir que cuando decidí adoptar llamé
a Anna, Directora de Sos Galgos y le dije “Quiero adoptar un
galgo, me da igual el color y la edad…el que tenga menos
posibilidades de adoptarse, ese quiero” y llegó Orion, un
machote de ocho años (bueno, ya sabéis, macho y mayor. No
entiendo porque pero más difíciles de adoptar. Y os juro que
no lo entiendo porque yo no lo cambio por nada en este mundo!)
Mis
padres ante tal elección y con ese instinto que les
caracteriza a todos los padres que es el evitar el sufrimiento
a un hijo, me dijeron “Si es demasiado mayor piensa que por
naturaleza tiene mas probabilidades de morirse antes así que
no disfrutarás de él tanto tiempo como de un galgo joven”.
Les
contesté “precisamente el galgo con edad, el más mayor, el
que ha sufrido tanto tiempo, a ese quiero ayudar y esta vez no
voy a ser egoísta y pensar en mi y mi sufrimiento futuro.
Esta vez pensaré en la vida que se merece ese galgo y no ha
podido vivir”
Y
a pesar de que una vez más mis padres tuvieron razón porque
Orion lleva solamente cuatro años conmigo y se ha puesto
enfermo, a pesar del poco
tiempo que llevamos juntos no hay ni un solo día que pase que
me arrepienta de haberle encontrado.
Para
finalizar me gustaría dar las gracias a Albert Sordé por
haberme atendido de urgencia y diagnosticado a Orion tan
acertadamente. Al cirujano el Doctor Josep M. Closa, la
Doctora Yolanda Navalón y todo el equipo que hacen posibles
milagros como el que necesitamos Orion y yo hoy. A Anna
Clements, Directora de Sos Galgos, por su continuo apoyo y a
todos vosotros por luchar por la misma causa que yo: UNA VIDA
MEJOR PARA EL GALGO.
Irune
|